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Violencia Doméstica

access_time 4/17/2020
av_timer ( Palabras)

Desde los comienzos de la vida en sociedad se ha presentado el fenómeno de la violencia entre los individuos que la conforman, quizá se pueda interpretar este como una característica innata del ser humano en sociedad.

"El hombre es el lobo del hombre" –dice un adagio antiguo. Lo citan Freud (El malestar en la cultura) y Konrad Lorenz (Sobre la agresión: el pretendido mal) arguyendo que la agresión es natural. Pero matarse unos a otros no es natural. El hombre mata al hombre, pero los lobos no se matan entre sí.

Al ser la violencia, casi un puente directo hacía algo antinatural (la terminación prematura de la vida) y una conducta anómala, se ha tratado de restringir estas pautas en todos los ámbitos a través del derecho.

La violencia doméstica es una de las formas en cómo se ha manifestado este fenómeno desde los comienzos de la vida en sociedad, pero paradójicamente, uno de los que más tarde se han tratado de socializar y regular por medio de las leyes.

Panorama General

A pesar de que la violencia doméstica en general es una problemática de nivel global, de acuerdo con un informe de la ONU titulado "Del compromiso a la acción: políticas para erradicar la violencia contra las mujeres en América Latina y el Caribe", América Latina y el Caribe es una de las regiones con mayores índices de violencia doméstica en el mundo, esto se puede deber a muchos factores de carácter cultural y socioeconómico debido al paulatino progreso que tienen la mayoría de países que conforman esta parte del globo.

Tres de los 10 países con las tasas más altas de violaciones de mujeres y niñas se encuentran en el Caribe, mientras que el femicidio "está tomando una magnitud y ensañamiento devastador en Centroamérica"[1], donde dos de cada tres mujeres asesinadas mueren a causa de su género.

Y es que en estas regiones es más común que la principal víctima de violencia doméstica sea la mujer – sin significar esto que sea el único posible sujeto pasivo del delito –, la razón principal de este fenómeno se debe, según a distintas organizaciones de derechos de la mujer, debido a la arraigada cultura patriarcal que predomina en estas sociedades.

Las dimensiones de la violencia doméstica

La violencia doméstica es una problemática multidimensional que se puede presentar como tal en varias formas, que incluyen la violencia física, las ofensas psicológicas, el maltrato sexual y el abuso económico.

En términos académicos se define violencia doméstica como...

... un patrón de conducta en una relación a través del cual el abusador intenta controlar a su víctima por medio de una variedad de tácticas, que pueden incluir miedo, intimidación, abuso físico, sexual, psicológico y/o emocional, destrucción de la propiedad, aislamiento o aprisionamiento, restricciones económicas y rígidas expectativas de los roles de género.[2]

Sin mencionar que no todas las posibilidades de violencia doméstica están abordadas en ese concepto, nos da una idea de las más frecuentes, y son las 4 que supra mencionamos en las que a menudo se engloban el resto para efectos de ley. Profundizando en doctrina y los lineamientos de organizaciones que han vinculado sus esfuerzos al estudio del tema se han provisto de pautas que permiten entender mejor cada una de estas aristas:

Violencia Física

De acuerdo a “AMEND Workbook for Ending Violent Behavior” escrito por Michael Lindsey, quien sostiene un doctorado en Trabajo Social y master en Salud Pública y profesor de la Silver School of Social Work; nos refiere a la violencia física como cualquier comportamiento corporalmente agresivo, retención de necesidades físicas, comportamiento indirecto que cause un daño físico o la amenaza de daño físico. Todo esto puede incluir, pero no se limita a:

Golpear, patear, morder, azotar, agitar, empujar, arrastrar, embestir, estrangular, arañar, pinchar, tirar del cabello, apuñalar, disparar, ahogar, quemar, lanzar, golpear con objetos, amenazar con un arma o amenazar con agredir físicamente.

Retener las necesidades físicas, hace referencia a la interrupción del sueño o las comidas, negar alimentos, transporte o ayuda si está enfermo o lesionado, encerrar a la víctima dentro o fuera de la casa, negarse a dar o racionar las necesidades.

Y dentro del comportamiento indirecto o amenazas de daño físico se pueden ejemplificar la de abusar, herir o amenazar con herir a otros como niños, mascotas o propiedades especiales. La restricción física forzada contra su voluntad, dejar atrapado en una habitación o tener la salida bloqueada. Golpear o patear paredes, puertas u otros objetos inanimados durante una discusión, arrojando cosas con ira, destrucción de propiedad. Sostener a la víctima como rehén.

Violencia Psicológica

En este punto hay muchas divergencias entre legislaturas y la literatura y doctrina que se usa para describir o definir el abuso psicológico o emocional, pues varía de autor a autor; sin mencionar que es un tópico abstracto por tratar la psiquis que es tan variante entre cada persona. De tal forma que términos como abuso psicológico, maltrato psicológico y violencia psicológica se llegan a usar como sinónimos mientras en otras referencias se podrían llegar a encontrar distinciones entre los mismos.

Para efectos pragmáticos y teleológicos ese debate debería quedar en segundo plano, por tanto, daremos de hecho que existe sinonimia entre esos términos.

Dada la infinita cantidad de tácticas que se pueden concebir para agredir psicológicamente a alguien, se condensarán de acuerdo al área de impacto que estas tengan en la víctima. Estos marcos conceptuales incluyen la acción o intención del agresor, el impacto emocional en la víctima o el área de vida que se afecta. Cabe destacar que igualmente el esquema que expondremos no necesariamente es el "mejor" y puede presentar discrepancias con otros marcos conceptuales, este en particular fue publicado en el estudio titulado “Psychological Abuse in Violent Domestic Relations” publicado por los doctores, K. Daniel O'Leary, PhD & Roland D. Maiuro, PhD, considerado por ser el más condensado y explicativo:

  1. Conductas tendientes a denigrar la imagen o autoestima de la víctima

    Dentro de esta área se pueden identificar conductas como: gritar, referirse a la víctima en términos denigrantes, despectivos o degradantes; insultar; proferir humillaciones acerca de la apariencia o comportamiento de la víctima; intentos de causar desapego o manipular el afecto de los hijos; negativismo en extremo; ridiculizaciones ya sean en entornos públicos o cerrados; proyectar responsabilidad personal a través de la culpa; enfocarse en la persona en lugar de su comportamiento.

  2. Cambios Pasivos-Agresivos en la Retención del Apoyo Emocional y Cuidado Personal

    Se pueden identificar conductas como el uso punitivo de la retracción y evasión, malhumor, trato silencioso, inacción rencorosa, negligencia, abandono emocional.

  3. Comportamiento Amenazante: Explícito e Implícito

    Se identifican acciones como las amenazas de daño físico, desfiguración o incluso muerte; coercibles amenazas de divorcio; sustracción de los niños; mentiras e infidelidad; participar en una conducción o comportamiento imprudente.

  4. Restricción del Territorio Personal y la Libertad

    El aislamiento de los amigos y la familia; acoso o verificación de paraderos inmediatos; invasión de los registros telefónicos privados de la otra persona; impedir a la víctima de trabajar o ir a la escuela o hacer cosas por su cuenta; toma de decisiones dominante e indiferente en la relación; control del dinero de la pareja en una relación; bloqueo de salidas; interferir con el uso del teléfono de una persona; tomar las llaves del carro sin permiso y desbloquearlo o cualquier otro espacio íntimo de la otra persona; marcados estereotipos de roles de género (por ejemplo, "lo que la mujer debe de hacer es...", "los hombres no deben..."); supeditar las opciones de la pareja basándose en su género y/o estado civil, manifestación de un sentido de derecho y propiedad.

Violencia Sexual

El abuso o violencia sexual consiste en usar las relaciones sexuales de manera explotadora o forzar el sexo a otra persona. Esto a menudo sucede por confundir el consentimiento pasado con el actual; premisa que es errónea. El abuso sexual puede incluir tanto abuso verbal como físico, que puede incluir, pero no se limita a:

  • Uso de la fuerza, coerción culpa o manipulación al no considerar la voluntad de no tener sexo de la víctima. Esto puede incluir forzar a la víctima a tener sexo con otros, tener experiencias sexuales no deseadas o ser involuntariamente involucrada en la prostitución.
  • Explotar a la víctima que no es capaz de tomar una decisión racional consciente y voluntariamente para envolverla en una actividad sexual ya sea por estar adormecida, intoxicada, drogada, discapacitada, demasiado joven, demasiado vieja o psicológicamente dependiente o intimidada por el abusador.
  • Burlarse de la sexualidad o el cuerpo de otra persona, haciendo comentarios ofensivos, ofendiendo o insultando a la víctima con relación a sus preferencias o comportamientos sexuales.
  • Haciendo contacto no consensuado con la víctima, incluyendo la penetración no deseada ya sea esta oral, anal o vaginal; o incluso tocando, ya sea rozando, lamiendo, succionando o usando objetos en cualquier parte del cuerpo de la víctima.
  • Exhibir un comportamiento excesivamente celoso que resulta en falsas acusaciones de infidelidad que controlen o limiten el contacto de la víctima con el mundo exterior.
  • Tener relaciones con otras personas y usar esa información para burlarse de la víctima.
  • Retener el sexo como mecanismo de control sobre la víctima.

Violencia Económica

La violencia económica es una forma de controlar a la víctima a través de la manipulación económica de los recursos, por eso a menudo se comparte como similar de esta área, la violencia patrimonial. Esto puede incluir, pero no se limita a conductas como:

  • Perturbación de la posesión, tenencia o propiedad de los bienes de la víctima.
  • Evasión del cumplimiento de las obligaciones alimentarias.
  • Controlar los ingresos familiares y ya sea, no permitir el acceso de la víctima a estos recursos o limitar rígidamente el acceso a los fondos totales. Esto también puede abarcar el mantener secretos de tipo financiero o cuentas escondidas, ponerle subsidios a la víctima o no permitirle a la víctima decidir cómo se gasta el dinero o incluso obligar a pasarle el salario de la víctima al agresor.
  • Causarle a la víctima perder el trabajo o impedirle tomar un trabajo. El agresor puede llegar a ocasionar el despido de la víctima ocasionándole repetidas demoras, negándose a proveerle transporte o llamándole/avergonzándole mientras está en el trabajo.
  • Gastando dinero que estaba destinado a necesidades como comida, renta, útiles escolares o similares, en cosas no esenciales como drogas, alcohol o pasatiempos.

Violencia Doméstica como Problema Sociocultural en América Latina

Un elemento sociocultural tiene que ver exclusivamente con las realizaciones humanas que sirven tanto para organizar la vida comunitaria como para darle significado a la misma, de ahí que en este contexto encaje la violencia doméstica como un problema arraigado en las prácticas de convivencia y estereotipos de corte machista que predominan en la región latinoamericana debido a los bajos índices de educación, la poca importancia que se le ha dado a la niñez y falta de una práctica de valores axiológicos que orienten las buenas costumbres y una vida en armonía; las consecuencias de ello se reflejan colateralmente en los altos índices de violencia y criminalidad que destacan en esta región.

Es en este sentido que Organizaciones Internacionales manifiestan su preocupación por el caso particular de América Latina en cuanto a sus altos índices de violencia doméstica y sobretodo su particular ensañamiento contra la mujer.

Recomendaciones para una política de reducción de Violencia Doméstica

Como hemos evidenciado a lo largo del artículo deben predominar 2 perspectivas para abordar el problema, una desde el ámbito sociocultural, que debe ser la más importante y la otra desde el ámbito legislativo y jurídico, como la última medida de corrección.

Es importante tratar el tema de violencia doméstica desde su raíz y es evidente que es una problemática que históricamente y hasta la actualidad, sufren en mayor medida las mujeres, debido a la ya conocida cultura patriarcal de la región que subyugaba a la mujer a un segundo plano hasta casi invisibilizarla y no darle siquiera voz y menos voto en cuanto a las decisiones de la vida en sociedad. Esas percepciones y prácticas dieron lugar a toda clase de atropellos sobretodo en contra de la integridad física, psicológica y moral de las mujeres. Por tanto, las medidas a nivel social para reducir la violencia doméstica se deben enfocar primordialmente a la salvaguarda de la mujer,

Desde el ámbito legislativo manifestamos que es importante orientar medidas que no solo aborden a la mujer, pues como ya mencionamos el derecho debe ser erga omnes – que aborde a todos - y objetivo, sin dejar de lado a casos que, aunque poco probables, no dejan de existir, como el caso de la violencia doméstica en contra de los hombres, que como ya referenciamos también, en muchos sistemas legislativos no se contempla; y es un derecho humano universal el derecho a la integridad física y la seguridad en todos los aspectos que la violencia doméstica pueda llegar a flagelar.

Recomendaciones en el marco de la crisis COVID-19

Al tiempo de publicado este artículo se vive una crisis de confinamiento domiciliario por causa del COVID-19 que da lugar a que se propicien más casos de violencia doméstica por mantener una presencia más constante de parejas en casa. A continuación, compartimos algunas recomendaciones generales que la ONU impartió (con agregados de Logos en ciertos puntos que consideramos importantes corregir, estilados en cursiva para poder identificarlos):

  • Aumentar la inversión en servicios de ayuda en línea o de primer contacto en organizaciones de la sociedad civil; una ayuda pronta y expedita en estos casos siempre es más útil.
  • Garantizar que los sistemas judiciales sigan procesando a los abusadores. Establecer sistemas de alerta de emergencia en farmacias y tiendas de comestibles
  • Declarar los centros de acogida como servicios indispensables.
  • Crear formas seguras para que las mujeres busquen apoyo, sin alertar a sus abusadores. Como puede ser las aplicaciones móviles o habilitar correos electrónicos por parte de los centros judiciales en los que se pueda recibir denuncias inmediatas en casos de violencia doméstica.
  • Evitar la liberación de prisioneros condenados por cualquier tipo de violencia contra la mujer durante la crisis en confinamiento por el COVID-19.
  • Ampliar las campañas de concienciación pública, en particular las dirigidas a hombres y niños.

Recomendaciones de acción en caso de sufrir violencia doméstica

Si eres una persona que actualmente sufre violencia doméstica y estás leyendo este artículo o conoces a alguien que lo esté sufriendo, te recomendamos las siguientes pautas de acción:

Un agresor puede utilizar la tecnología para controlar tus comunicaciones por teléfono y por Internet, así como también para rastrear tu ubicación. Si te preocupa tu seguridad, busca ayuda. Para mantener tu privacidad, haz lo siguiente:

  • Utiliza los teléfonos con precaución. El agresor puede interceptar llamadas y escuchar tus conversaciones. Podría utilizar un identificador de llamadas, revisar tu teléfono celular o inspeccionar los registros de facturación de tu teléfono para ver tu historial de llamadas y mensajes de texto.
  • Utiliza la computadora de tu casa con cautela. El agresor puede usar spyware para controlar tus correos electrónicos y los sitios web que visitas. Considera utilizar una computadora en tu trabajo, en una biblioteca o en la casa de un amigo para buscar ayuda.
  • Retira los dispositivos de GPS de tu vehículo. El agresor podría utilizar un dispositivo de GPS para precisar tu ubicación.
  • Cambia la contraseña de tu correo electrónico con frecuencia. Elige contraseñas que le resulten imposibles de adivinar al agresor.
  • Borra el historial de navegación. Sigue las instrucciones de tu explorador para borrar los registros de los sitios web o las imágenes que hayas visto.

En caso de emergencia, llama al 911 (Honduras) o al número local de emergencias en tu país, o a las autoridades locales de cumplimiento de la ley. Estos recursos también pueden ser de ayuda:

  • Línea directa nacional (Honduras) de violencia doméstica. +504 9548-9170. Llama a la línea directa para solicitar intervención en caso de crisis, te atenderá personal del poder judicial en el área de violencia doméstica.
  • Tu proveedor de atención médica. Los médicos y el personal de enfermería tratarán las lesiones, y pueden derivarte a residencias seguras y a otros recursos locales.
  • Un refugio para mujeres o centro de crisis local. Normalmente, los refugios y los centros de crisis brindan refugio de urgencia las 24 horas, así como también asesoramiento en asuntos legales, y servicios de defensa y apoyo. En el caso de Honduras particularmente te sugerimos abocarte al CDM (Centro de Derecho de las Mujeres) con el que puedes contactarte a través del (504) 2221-0459 / (504) 2221-0657
  • Un centro de asesoramiento psicológico o de salud mental. Muchas comunidades ofrecen asesoramiento psicológico y grupos de apoyo para mujeres involucradas en relaciones abusivas.
  • Un abogado. El juzgado local puede ayudarte a obtener una orden de restricción que obliga legalmente al agresor a mantenerse alejado de ti o, de lo contrario, lo arrestarán. Para ello un abogado local puede guiarte a través de este proceso, si conoces a alguien no dudes en contactarle.
  • Alguien de confianza. Acude a un amigo, un ser querido, un vecino, un compañero de trabajo, o un consejero espiritual o religioso en busca de apoyo.
  • Puede ser difícil reconocer o admitir que te encuentras en una relación abusiva, pero puedes contar con ayuda. Recuerda, nadie merece ser maltratado.

Si nos visitas de un país que no es Honduras y conoces de líneas de contacto directo para otros países nos las puedes agregar por comentarios a este artículo y las agregaremos.

Consideraciones Finales

La violencia doméstica se trata de un problema multifacético y de primordial importancia en la palestra pública, como problema social que es, no deja de importarle en misma medida al derecho, pero contradictoriamente no ha sido si no hasta hace un par de décadas que se comenzó a legislar en ese sentido, siendo este un problema de publico conocimiento desde hace más de un siglo que había permanecido silenciado debido al evidente rezago y supresión cultural que impedía que las principales víctimas de este problema, las mujeres, se manifestaran en contra de estos atropellos contra su bienestar como seres humanos.

Cabe señalar en este punto también que no es lo mismo hablar de violencia de género y de violencia doméstica porque una apunta a la mujer y la otra a la violencia que se provoca en el seno de la convivencia como sujetos de referencia.

Por eso, la violencia doméstica es la que se produce en el “domo”, la casa, el hogar. Y la puede ejercer y sufrir cualquiera de los miembros del núcleo de esa convivencia, es decir, en una pareja ya sea la mujer sobre el hombre o viceversa; incluso debe de abordar las posibilidades de la violencia intrafamiliar que se aborda por extensión, por la violencia doméstica, convirtiendo en posibles víctimas también ya sea a una madre, un padre o hijos. La violencia de género, en cambio, es aquella que se produce contra la mujer “por el hecho de serlo”, tanto dentro como fuera de casa, en el trabajo o en cualquier otro ámbito de la vida pública. Este tipo de violencia se fundamenta en la supuesta superioridad de un sexo sobre otro y sus manifestaciones son muy abstractas, como tal no puede ni debe verse como un problema atinente al derecho que debe de carecer de género por primar la objetividad en su aplicación. Y en caso de legislarse en ese sentido debería de serlo sobre cualquier persona, ya sea, hombre o mujer, que sufran violencia por el mero hecho de serlo.

En cuanto al tema de la violencia doméstica en su - deber ser – como aclaramos, la puede sufrir cualquier persona sin referencia a su género, es aquí donde fallan algunos sistemas legislativos que orientaron como única y específica víctima de violencia doméstica a la mujer; es por ello que hacemos referencia al tema de la violencia de género también.

Todo esto nos indica que no ha sido un problema eficazmente tratado si no que ha sido resuelto solo como vía rápida para calmar la presión social alrededor del tema.

Bibliografía & Citas

; Logos. (). . Tegucigalpa, M.D.C. Honduras: Logos, recuperado de:
  1. [1] En palabras de Eugenia Piza-López, líder del equipo de género del PNUD para América Latina en declaraciones para la AFP.
  2. [2] Judy L. Postmus, Analysis of the Family Violence Option: A Strengths Perspective, 15 AFFiLiA 244, 245 (2000)

Material Complementario

A lo largo del artículo hacemos referencia a la ley contra la violencia doméstica vigente de Honduras; la cual puedes descargar gratuitamente a través del siguiente enlace:

Descargar

Ley contra la Violencia Doméstica.pdf

Si quieres informarte más y mejor en contexto acerca de la violencia doméstica que sufren las mujeres en Honduras, te recomendamos leer el siguiente estudio realizado por el Centro de Derecho de las Mujeres (CDM):

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Violencia contra las Mujeres en Honduras CDM.pdf
Autor
José Domínguez escribió éste artículo el .

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